jueves, 15 de julio de 2021
«Cannes, el virus del talento», por Ernesto PÉREZ

Por Ernesto PÉREZ, para SudaméricaHoy

Después de una última serie de decepciones de maestros
consagrados, el concurso oficial del 74o. Festival de Cannes, ha deparado un cierto número de satisfacciones y hasta un par de postulantes a los premios finales.
   Todo mientras corrían rumores de un cierre anticipado del festival, a causa de algunos espectadores que fueron detectados positivos, prontamente desmentido por la dirección, al mismo tiempo que en toda Francia se acentuaban medidas gubernamentales de seguridad que disponen que desde el 21 de julio (cuatro días después de la conclusión de Cannes) la necesidad de un certificado de vacunación completa para todo lugar (cines, teatros, bares, restaurantes) que acepten más de 50 personas en su interior, incluyendo a los mayores de 12 años.
  A la lista de candidatos a los premios mayores se han unido ahora el iraní
Asghar Farhadi con “Ghahreman” (El héroe)
, sobre el calvario de un hombre que trata de demostrar su inocencia, y la francesa Julia Ducournau con “Titane”, prodigio de invención, humor negro y regodeo sanguineo.


  Farhadi, único director iraní ganador de un Oscar a la mejor película
extranjera por “El cliente” en 2017, Oso de Oro en Berlín 2011 por “La
separación”
, nos tiene acostumbrado a esas historias en las que todos los
personajes tienen razones valederas para luchar unos contra otros.
  En este caso, el protagonista es un hombre que está en la cárcel por una
deuda impaga y que en dos días de permiso debe convencer a su acreedor para que retire su denuncia y así poder rehacer su vida. Pero todos sus intentos serán vanos y lo único que podrá hacer será salvar su honor y su integridad moral.
   Farhadi teje una historia que avanza implacable hacia su resolución y su
puesta en escena, esencial y rigurosa, está toda puesta al servicio de la
trama. 
   Julia Ducournau es casi una hija de Cannes habiendo hecho toda su breve carrera cinematográfica a la sombra de los palacios de la Croisette, primero con su cortometraje, “Junior” premiado en la Semana de la Crítica en 2011 y luego con “Grave” con el galardón de la crítica internacional Fipresci en 2016 (el resto lo dedicó a la TV).
   Su nuevo film apasiona y desconcierta por los rasgos inopinados de humor negro, por sus personajes descentrados y por la originalidad de las
situaciones que hacen de este film de género uno de los mejores momentos que ha brindado hasta ahora el festival.
   Tampoco decepcionó mayormente Wes Anderson, cuyo “The French
Dispatch” es una deliciosa comedia en tres episodios
que rinde homenaje a ese tipo de literatura fomentada por la revista intelectualizante New Yorker de la que salió el mejor humor minimalista de las letras norteamericanas.
   Ese mismo tipo de humor es el que ha desplegado Anderson en toda su
carrera y que lleva adelante con un grupo de actores que le son fieles como
Bill Murray, Frances McDormand, Adrien Brody, etc, a los que se agregan en esta ocasión Benicio del Toro y Timothée Chalamet y los franceses Lea
Seydoux y Mathieu Amalric, visto que los exteriores fueron rodados en
Angulema.
  Pero el film, que se distingue además por una prodigiosa escenografía de
Adam Stockhausen y Rena Deangelo,
no pasa de ser un agradable entretenimiento intelectualizante, sin nada que agregue a su filmografía.