sábado, 17 de julio de 2021
En la recta final de Cannes, por Ernesto PÉREZ

Por Ernesto PÉREZ, desde Cannes

Festival de Cannes llega a su fin. Los últimos días han desfilado obras simpáticas y grandes decepciones sin aportar mucho a la calidad media del festival.   Entre las primeras cabe destacar “Bergman Island”, un placentero viaje de una pareja de cineastas por la isla de Faro donde se vive conviviendo y explotando a su ciudadano más ilustre, Ingmar Bergman, con visitas a su casa y su estudio y a los lugares donde rodó escenas de algunas de sus películas.
 Dirigida por la francesa Mia Hansen-Love y protagonizada por Tim Roth y Vicky Krieps, que son hospedados en la casa de Bergman, de propiedad de una fundación que lleva su nombre y es usada justamente para ayudar a cineastas a madurar sus proyectos, la película divierte más que nada por mostrar una isla toda habitada por un fantasma molesto como el de Bergman, del que sus habitantes empiezan a fastidiarse con su omnisciente presencia aún después de muerto.
 Lleno de humor, si bien retratando la chatura de un pueblo texano que no
acepta de buen grado la vuelta de un hijo no tan pródigo, cuyo talento mayor es el de haber sido un actor porno con 1.300 performances sexuales en su haber, es “Red Rocket” del norteamericano Sean Baker, que debe mucho de su encanto a su actor principal, Simon Rex, él mismo ex actor porno y rapper, famoso por sus apariciones en la serie de las “Scary movies” en la que da rienda suelta a esa humor irónico con el que permea a su personaje del film.


 Pasable también el “marivaudage” de ”Les Olympiades”, historia de
un trío compuesto por un negro, una china y una francesa, enredados en
encuentros sexuales a tres puntas en el 13r. distrito de París, pergeñado
por un director como Jacques Audiard que nos había habituado a pruebas
mejores como “Un prophète” y “Dheepan”, premiados aquí mismo en
Cannes.
 Perores fueron las decepciones como la del tailandés Apichatpong
Weerasethakul con ese galimatías, “Memoria”
, que le produjo su
protagonista, la actriz inglesa Tilda Swinton, donde en dos horas y media de
tiempos muertos, filmadas en Bogotá (entre una docena de países productores figuran Colombia y México), se habla de amnesia y de un extraño ruido que escucha solo la actriz principal.
 O la del francés Bruno Dumont que en “France” delata las falsedades
con las que se viste el periodismo televisivo para disfrazar la realidad. Para
peor imponiendo una presencia continua en la pantalla de Lea Seydoux, con maquillaje y vestuario absurdos, y alargando desmesurada e inútilmente sus primeros planos. 
 La bella y sexy actriz hace lo que puede con su personaje acartonado y no
es culpa suya que en los últimos dos años haya trabajado como loca, aún en
medio de la pandemia, y por consiguiente haya aparecido, uno detrás de otro, en cuatro films de la selección oficial, cansando al público de Cannes con tanta presencia.