sábado, 4 de septiembre de 2021
De «Nuestros días más felices», «Al Oriente» de Venecia, por Ernesto PÉREZ

Por Ernesto PÉREZ, para SudAméricaHoy

Este año el cine latinoamericano con sus 17 películas no
solo ha conquistado un puesto de honor en la programación oficial del 78o. Festival de Venecia, con buenas probabilidades de premios finales, sino que
también descolló en la pequeña reseña de Bienal College Cinema dedicada a primeras y segundas obras de presupuesto reducido.
 Dos de los seis films financiados con 150 mil euros son latinoamericanos y ambos son segundas obras, el argentino “Nuestros días más felices” de Sol Berrueco Pichon-Riviére y el ecuatoriano “Al Oriente” de José María Avilés.
 Y ambos coinciden también en dar un toque mágico y fantástico a una
situación de realismo cotidiano, el argentino haciendo volver a una anciana
madre a sus ocho años de edad para recuperar no solo el amor de sus hijos
sino también para remontarse al mejor momento de felicidad de la familia, el ecuatoriano haciendo recuperar un tesoro escondido al tiempo de la Conquista.


 Berruezo Pichon-Rivière, con sus 25 años, es la más joven de los
cineastas premiados con el subsidio veneciano y lo fue también el año pasado cuando presentó en el festival de Berlín su opera prima, “Mamá, mamá, mamá” que ganó un premio especial del jurado de la reseña paralela
“Generación K Plus”, reservada al cine para niños y adolescentes. 
 Su segunda obra, cuyo proyecto fue presentado en la Mostra veneciana el
año pasado, fue filmada a principios de 2021 y llegó goteando del
laboratorio a esta Bienal College Cinema.
 Al igual que en su film anterior, a la directora le gusta rodearse de
mujeres en su equipo y así además de su productora Laura Mara Tablón, que también escribió con ella el guión, descuellan en los créditos la
escenógrafa Angeles Frinchaboy, la vestuarista Paloma Dondini y la montadora Lorena Moriconi mientras director de fotografía y músico son del sexo opuesto, Gustavo Schiaffino y Leo Ghernetti.
 Agatha (Matilde Creimer Chimbando, ya presente en “Mamá, mamá, mamá), a sus 74 años, es una madre castradora que continúa dominando la vida de su hijo Leónidas, impidiéndole vivir plenamente su homosexualidad reprimida mientras su hija ha debido alejarse del hogar para lograr independizarse.
 Cuando, de repente, se despierta un día en el cuerpo de ella misma a los
ocho años, Agatha descubre que este efecto inusitado le permitirá
reconstruir la felicidad de la familia, que ella misma ayudó a desbaratar.
 El film es una reflexión sobre la vejez y del miedo de una anciana de
depender de los hijos y de morir sola. “Jugué con todo esto para darle a la
película un tono surrealista que sorprendiera al espectador”
declara la
directora que agrega que sus personajes “no han logrado llevar adelante sus vidas satisfactoriamente y no supieron u osaron aferrar una felicidad que se les escapaba”, ayudándose con un programa televisivo, tal vez solo
imaginado por ellos, que les promete darles la receta, 
 La originalidad de la película reside sobre todo en el guión, muy bien
llevado por la directora que deberá perfeccionar aún más su dirección de
actores pero que ya revela buenas condiciones de creadora cinematográfica.


 Avilés ha estudiado cine en Argentina y España (Universidad del Cine y
la Eskola de Elías Querejeta), realizó tres cortos presentados en los
festivales de San Sebastián y BAFICI y estrenó su primer largo, “La muerte
del maestro” en el de Rotterdam en 2018.
 Su film, que está cofinanciado por Argentina, cuenta la historia de
Atahualpa, que trabaja en la construcción de una carretera hacia el oriente
de Ecuador, en una región donde se cree desde siempre que hay un tesoro inca enterrado en la época de la Conquista.
 El viaje que emprende el protagonista, premonitoriamente llamado Atahualpa, el último rey inca, para cuya liberación sus súbditos reunieron el oro que luego será enterrado cuando el soberano fue asesinado por Pizarro, ha sido la obsesión del director, quien trabajó en la construcción de la carretera para pagarse los estudios. 
 Pero más que la historia del protagonista, el film es la narración de un
paisaje, bello y peligroso, en el que el moderno Atahualpa encontrará a si
mismo tras un duro viaje.
 La presencia latinoamericana en la Bienal College Cinema se completa con un corto de realidad virtual de 16 minutos, realizado por los brasileños
Fabito Richter y Amir Admoni, “Lavrynthos” que revisita el mito del
Minotauro y su laberinto cretense, rindiendo homenaje y al mismo tiempo
poniendo en tela de juicio irónicamente una fábula que se remonta desde tres mil años atrás al origen de la cultura occidental.