sábado, 17 de febrero de 2018
Paraguay conquista Berlín en su bautismo de cine con “Las herederas”


Berlín. Por Ernesto PÉREZ, para SudAméricaHoy

Aplausos fragorosos y unánimes para el primer film
paraguayo en concurso en los casi 70 años de vida del Festival de Berlín, gracias a una ópera prima de Marcelo Martinessi, “Las herederas”, que consiguió emocionar al público y a la prensa internacional con una historia
de mujeres que tratan de afirmar su libertad.
Martinessi, 44 años, joven promesa de ese cine paraguayo desde siempre
invisible, incluso para los mismos habitantes del país, se inicia en el
largometraje después de una serie de cortos, el último de los cuales, “La
voz perdida”, ganó el primer premio de su categoría en el festival de
Venecia del 2016.
El film cuenta la historia de dos mujeres maduras que tras una larga
convivencia se ven separadas cuando una de ellas va a la cárcel por no haber
pagado una deuda (fenómeno al parecer común en Paraguay).
Pero mientras para Chiquita (una soberbia veterana del cine y el teatro de
su país, Margarita Irún) se trata de una simple experiencia vital, para
Chela (la debutante Ana Brun, desde ya firme candidata al Oso de Plata a la
mejor actriz) será la posibilidad de emanciparse de una relación en la que
estuvo encerrada durante demasiado tiempo.
“Las herederas” es también el retrato de una sociedad hermética,
aferrada a valores de otro siglo y donde la verdad no se dice y lo que se ve
no es lo que existe por debajo.
La inestable relación entre Chela y Chiquita se desestabiliza aún más por
los aprietos económicos que sufre la pareja y que hacen que poco a poco la
casa se vacíe de muebles y enseres, metáfora de una relación que ha llegado
a su estado terminal.
El film se distingue no solo por una serie de retratos femeninos de
impalpable sutileza sino también por la ausencia total de hombres, vistos
como siluetas desenfocadas que poco o nada influyen en la vida de las
señoras, más que como herramientas sexuales o económicas.
En un festival que ha arrancado de manera casi mortecina, “Las
herederas” se presenta como una manifestación de un cine nuevo, procedente
de un país hasta ahora inexistente en el mapa de la cinematografía mundial.