martes, 3 de diciembre de 2019
«Terrorismo, término y conceptos», por Federico PONCE ROJAS

El terrorismo nace del odio, se basa en el desprecio de la vida del hombre y es un auténtico crimen contra la humanidad.

Juan Pablo II

Por Federico PONCE ROJAS, para SudAméricaHoy

La complejidad que entraña definir con puntualidad el concepto de terrorismo deriva precisamente de su diversidad y expresión criminal de conductas sociópatas, patología social profundamente difícil de comprender. La oficina del alto comisionado de las naciones humanas para los derechos humanos de la ONU, ha contribuido a buscar un concepto acertado de este despreciable fenómeno social ya que, es obvio que el terrorismo tiene efectos reales y directos sobre los derechos humanos consecuencia devastadora e irreparable para el ejercicio pleno del derecho a la vida, la libertad y la integridad física del ser humano, es innegable que este atroz fenómeno desestabiliza gobiernos, vulnera la sociedad y pone en riesgo la paz, la seguridad y contraviene el desarrollo social y económico del Estado.

La más común de las definiciones se refiere a los actos violentos que son dirigidos contra la sociedad en búsqueda de objetivos políticos, ideológicos o criminales, definición muy ambigua que la comunidad internacional aún no ha adoptado por la extensa expresión de conductas criminales, actos injustificables en todas las circunstancias independientemente de consideraciones de cualquier índole que pretenda justificarlas.

El concepto de terrorismo ha generado uno de los debates más polémicos entre las naciones, el primer intento para definirlo se produjo en 1937 entendiéndose como el uso sistemático del terror; en nuestros días dicho debate continua tratando de adecuarlo a los métodos de lucha que siempre se proponen sembrar el terror para alcanzar sus fines y desestabilizar el estado en donde ejercen su acción, el objetivo estratégico de los terroristas es sembrar el miedo en las sociedades que sufren los atentados para provocar una posterior desestabilización de la nación obligando al gobierno a conceder sus reivindicaciones.

El Código Penal Federal por su parte define en el artículo 139 al terrorismo “A quien utilizando explosivos o armas de fuego, o por incendio intencionalmente realice actos en contra de bienes o servicios, ya sea públicos o privados, o bien, en contra de la integridad física, emocional o la vida de personas, que produzcan alarma, temor o terror en la población en un grupo o sector de ella, para atentar contra la seguridad nacional o presionar a la autoridad o a un particular, u obligar a éste para que tome una determinación”.

Los acontecimientos lamentables ocurridos recientemente en el Paso Texas condujeron al secretario Ebrard a declarar que sumaría esfuerzos con la Fiscalía General de la República para determinar los delitos y las acciones jurídicas y sostener que fue un acto de terrorismo. Este hecho y los sucedidos en Culiacán, Ciudad Juárez, el caso de los Le Barón y muchos otros, podrían bien adecuarse al tipo penal anteriormente descrito, incluyendo desde luego el acontecido el día de ayer en Villa Ahumada en el norteño estado de Coahuila con un saldo de 14 muertos.

A las declaraciones del presidente Trump de considerar a los carteles del narcotráfico como grupos terroristas, el gobierno mexicano respondió: “cooperación si, intervencionismo no”. De considerarse a los grupos de narcotráfico como terroristas estaríamos en la hipótesis que la “ley contra el terrorismo” de los EUA (PATRIOT ACT) se aplicara extra territorialmente. No podemos soslayar que en el mundo de hoy los intereses del narcotráfico vulneran vilmente las democracias, ignoran y destruyen el estado de derecho con acciones claramente terroristas. El narcotráfico ha extendido sus tentáculos criminales al asesinato, al robo, al secuestro, al derecho de piso, como acciones paralelas de su principal actividad destructiva, este terror ha alcanzado a los menores de edad a quienes obligan a volverse sicarios.

Todo mundo puede ser víctima de un atentado, el temor y el miedo permean todas las estructuras sociales, imponen un sentimiento de terror y de impotencia generalizada para todos. Es violencia sin límites que atenta contra la vida de inocentes, es el chantaje más vil e inhumano para obtener concesiones de quienes ejercen los gobiernos. La propuesta es unidad de criterio y acciones jurídicas y políticas que confronten esta terrible catástrofe que destruye a pasos agigantados el tejido social.