sábado, 17 de julio de 2021
«Vortex», Gaspar Noe mira más allá

Por Ernesto PÉREZ, desde Cannes

Toca al argentino de origen pero francés por residencia Gaspar Noé cerrar fuera de concurso este 74o. Festival de Cannes con una
obra, “Vortex”, que se aleja mucho de su obra anterior pero lo acerca a temas de gran actualidad como el de la muerte y la decadencia vital.
 Filmada con dos cámaras y proyectadas en la pantalla a imágenes divididas (split screen), “Vortex” examina el  último período de vida de una pareja, él enfermo del corazón, ella de demencia senil, obligados a convivir malamente después de haberse amado a lo largo de toda una existencia.
 Noé vuelve a la narración clásica de sus primeros films como una
especie de rendición de cuentas con su vida y su obra, habiendo padecido un derrame cerebral que sufrió a fines del 2019 pero del cual no sufrió mayores consecuencias.
 Sus protagonistas, el cineasta italiano Dario Argento, famoso por su cine
de terror, en su primer trabajo como intérprete, y la actriz francesa
Françoise Lebrun, debieron improvisar sus diálogos mientras el mismo Noé esgrimía una de las cámaras y la otra la tenía su director de fotografía
Benoit Debie, filmando simultáneamente la misma escena desde ángulos diferente.
 Desde antes de empezado el festival, “Vortex” era uno de los films
más esperados
y no solo porque Noé se ha convertido en Francia en un
director de culto
, sobre todo entre los cinéfilos más jóvenes que anoche
formaban la mayor parte del público que llenaba la sala y se había agolpado en la cola de entrada, haciendo caso omiso de la distancia sanitaria, y soportando tres cuartos de hora de atraso en el ya tardío horario de las 11 de la noche.
 “Vortex” fue rodado durante la primavera boreal y montado a las
apuradas
para llegar a tiempo a Cannes (de ahí el anuncio tardío de su
participación a concurso cerrado y su proyección a festival casi
terminado).
  “Mucha gente dice que este es mi film más duro pero también es el más realista y el que más se identifica con la triste época de pandemia que estamos viviendo”. declara Noé.
 “Lo que quise fue mostrar los problemas de la vejez retratando a dos
personas brillantes que han dejado de experimentar la alegría de vivir y de convivir”,
agrega. 
 Una vez muertos los dos protagonistas, una de las dos cámaras deja de
funcionar y la otra nos presenta las exequias y el departamento en el que
vivían que se vacía progresivamente.
  “Cuando estaba internado no hacía más que pensar, no en la muerte sino en el trabajo que le iba a dar a mis seres queridos ocuparse de mis cosas y vaciar mi departamento – afirma – y ahora que me recuperé completamente, lo que ha cambiado totalmente es mi tabla de valores.”
 “Este film, tan diferente de mis otras obras, más que cambiar mi
reputación la complementa. Tenemos una vida sola y se nos está yendo
rápidamente y si no hacemos lo que queremos con ella para que sirvió
vivir?” es su conclusión.
 Completó la patrulla de cineastas latinoamericanos que bordearon la
selección oficial pero distinguiéndose en las distintas secciones paralelas,
la cortometrajista chilena Dominga Sotomayor quien firmó uno de los siete
episodios del film “The Year of the Everlasting Storm”, dedicado a la
supervivencia en época de corona-virus, junto a cineastas de gran fama como el iraní Jafar Panahi y el tailandés Apichatpong Weerasethakul.
 En su episodio (casi todos reflejando una parte de la vida cotidiana de su
autor) se la ve a Dominga entretenida en su jardín y ocupándose de la casa
mientras espera la llamada de una de sus hijas que está por ser madre.
 La aparición de una nueva vida entre tanta muerte es uno de los temas que dan cohesión a la película que se presenta como un pantallazo de vidas
encerradas que esperan el fin de la tormenta eterna que le da el título.