miércoles, 13 de noviembre de 2019
Censura, cañaveral y llamas, en el Festival de Mar del Plata

Ernesto PËREZ, para SudAméricaHoy

Es difícil elegir entre las 50 proyecciones
diarias del 34o. Festival de Mar del Plata la oferta más interesante pero entre ojeadas al catálogo y conocimiento de la obra de los autores es posible
orientarse, si bien algo queda en el tintero que luego es recuperado por recomendaciones de colegas.
 Una de las agradables sorpresas de estos dos primeros días de festival fue
el film argentino, o mejor dicho tucumano, “Zombies en el cañaveral: El
documental”
del debutante en el largometraje Pablo Schembri, que habla de un film supuestamente maldito y perdido, precursor cuatro años antes de un género creado y hasta “copiado” por George A. Romero en 1969, y
reconstruido a partir de su trailer y de declaraciones de su supuesto
director, Ofelio Linares Montt, su guionista y algunos intérpretes
sobrevivientes.


  Schembri es director, guionista y escenógrafo con documentales y series web en su haber y su opera prima es una joyita en ese género relativamente nuevo que es el falso documental, gracias a una técnica irreprochable y un electo compuesto por no profesionales, críticos, directores de cine y escritores que aceptaron sumarse a esta bellísima superchería.
 Entre los cómplices de Schembri figura la gran estrella del cine pornosoft argentino Isabel Sarli, que cuenta los problemas que tuvieron sus películas con la censura argentina, en una breve y deliciosa aparición póstuma.
 Digno de mención “Sirena”, ópera prima del boliviano Carlos Piñeiro,
que cuenta la historia de dos hombres que tratan de recuperar el cadáver de un amigo, ahogado en el lago Titicaca y venerado por los indígenas del lugar, que se niegan a devolverlo porque lo consideran un buen auspicio para la próxima cosecha, y que ostenta una bellísima fotografía en blanco y negro de Marcelo Villegas.
 También pudo verse el documental chileno “Lemebel” que Joanna Reposi Garibaldi dedicó a la memoria de su amigo Pedro Lemebel, escritor, activista y performer que luchó por los derechos de la comunidad LGBT, incluso durante los años difíciles de la dictadura pinochetiana.


 La sección principal en concurso se inauguró con dos películas que
fueron premiadas durante el último festival de Cannes en la sección “Una
cierta mirada”.
Se trata de la brasileña “A vida invisìvel de Eurídice Gusmao”, tercer largometraje de Karim Aïnouz, un espléndido melodrama sobre la vida paralela de dos hermanas, obligadas a renunciar a sus sueños por los prejuicios de la sociedad brasileña de los años cincuenta del siglo pasado, y “O que arde” de Oliver Laxe, ensoñador retrato de un agreste paisaje lluvioso gallego y de un pirómano acusado injustamente de haber provocado un terrible incendio.
 Las dos hermanas, magnificamente interpretadas por Carol Duarte y Julia
Stockler, deben renunciar a sus sueños debido a las convenciones de su época que subordinaban a la mujer a la voluntad de sus maridos o sus padres. En la emotiva conclusión del film (que cuenta con la participación de la inmensa Fernanda Montenegro), la dos hermanas, separadas por esas mismas convenciones, se reunirán, la una con la hija de la otra, en un final amargamente feliz.
  “O que arde” es un film de una intensa belleza, canto de amor del
director por su terruño natal
, interpretada por actores improvisados locales, empezando por Amador Arias en el papel protagónico de un pirómano que vuelve a su pueblo natal, tras cumplir con los dos tercios de su condena, y siguiendo por Benedicta Sánchez, en el de su madre a la que le presta un rostro antiguo surcado de arrugas y a la que la miseria y las privaciones no han hecho mella en su personalidad.


 De una lentitud majestuosa, realzada por una espléndida fotografía de
Mauro Herce, “O que arde” confirma el talento original de realizador,
premiado en las tres ocasiones en la que su obra fue invitada al Festival de
Cannes, “Todos vós sodes capitáns” (FIPRESCI 2010) y “Mimosas” (Gran
Premio Semana de la Crítica en 2016).