martes, 13 de julio de 2021
«Amparo» encuentra cobijo en el rincón novel de Cannes

Por Ernesto PÉREZ, desde Cannes

La historia de una madre colombiana que lucha por todos los medios a su alcance para evitar que su hijo adolescente sea conscripto a la fuerza en el ejército que combate a la guerrilla y a la droga, es el tema de
una ópera prima de Simón Mesa Soto, presentada en estreno mundial en la 60a. Semana Internacional de la Crítica, reseña no oficial del 74o. Festval de Cannes, reservada a primeras y segundas obras y que cuenta con jurado propio.
  “Amparo” es el debido homenaje del director a su misma madre en este film semiautobiográfico que cautivó de igual manera a público y crítica ya que, a diferencia del concurso, esta sección está abierta por igual a la
prensa y al común espectador que paga su entrada en los cuatro cines de que dispone la Semana.
 “Amparo” sigue con fervor a la protagonista, encarnada por Sandra
Melissa Torres, que recurre a todos los medios posibles, a través de
influencias y dinero, para evitar que su hijo sea enrolado en el ejército y
al mismo tiempo es el retrato de una época, a fines del siglo pasado, vivida
por el mismo director.
  “Cuando era adolescente, mi madre contactó a una persona que podía
evitar que yo hiciese el servicio militar pero había que pagarlo y ella no tenía el dinero suficiente, siendo obrera y sin marido ni parientes que la pudiesen ayudar”
, recuerda Mesa Soto.


   “Los años 90 del siglo pasado en Medellín fueron muy violento – agrega el director – y vivíamos con el terror de que paseando por la calle, los soldados me obligasen a cumplir con mi servicio militar, a pesar de estar exceptuado”.
  “Tardé cinco años en escribir el guión y armar el proyecto pero no es
fácil hacer cine en Colombia, una industria en sus pañales que no es
redituable y depende no solo del poco apoyo monetario que brinda un fondo de fomento a la producción local, sino también de la ayuda que proviene del extranjero” se lamenta Mesa Soto.

 Así, y a pesar de producirlo con su propia compañía, Ocúltimo, creada
con su socio y director de la fotografía Juan Sarmiento, el film es
finalmente una coproducción con Suecia, Alemania y Qatar que costó entre 600 y 700 mil euros.
  “Las raíces de lo que está ocurriendo hoy en Colombia, donde se ha
creado una suerte de sublevación social, están todas en la época en la que transcurre el film – afirma Mesa Soto – y que se origina muchas décadas atrás, terminando por crear un tipo de sociedad que no es más soportable. Y lo que más sor
prende es que nos hayamos dado cuenta de esta situación recién ahora”.
 Mesa Soto está preparando un segundo largometraje con su propia compañía sobre un conocido poeta colombiano de quien no quiso revelar el nombre.