Domingo, 16 de Octubre de 2016
La búsqueda por la paz, un camino sin retorno

veronica ormacheaPor Verónica ORMACHEA

Es importante destacar dos hechos históricos. Por un lado el presidente de Colombia Santos, logró firmar un Acuerdo de Paz lo cual no pudieron sus antecesores. Y por otro, Timochenco pidió perdón por los horrores cometidos en la guerra. La suscripción fue aplaudida hasta por el Papa. Y Santos, de manera muy merecida, obtuvo el Nobel de La Paz, a pesar de una Colombia polarizada.
Ingrid Betancourt, que fue secuestrada, afirmó que el premio debieron dárselo también a las FARC por motivos de reconciliación. Nada mas equivocado porque el premio se da a los gestores, no a los culpables. Además hubiera causado indignación en la mayoría de los colombianos. Parecería estar afectada por el Síndrome de Estocolmo.
Cualquier persona razonable aceptaría que es mejor suscribir un acuerdo defectuoso a que continúe una guerra civil que duró 52 años, dejó 220.000 muertos, 6 millones de desplazados y una sociedad moralmente destruida.
El gobierno colombiano convocó un plebiscito sobre el Acuerdo de Paz en Colombia para refrendar su iniciativa. Muy arriesgado. Y, contra todo pronóstico, ganó el NO con 50.2% contra el SI con 49.7% . Hubo 60% de abstención.
El NO ganó porque las víctimas aún no perdonan ni olvidan las atrocidades cometidas por las FARC. También porque el gobierno les otorgó demasiadas concesiones. Pero si no se las daban, sus representantes no firmaban y continuaba la guerra.
Todos los colombianos quieren la paz, pero no con tantas ventajas a los guerrilleros. Las víctimas buscan que se las castigue por haber deshecho a su país y a la sociedad. Además quieren resarcimientos económicos y que no se inserte a los guerrilleros en la vida política del país. Están cargados de dolor que no pueden olvidar. Pero el rencor no les devolverá a sus familiares y amigos muertos y desaparecidos. Si bien hay que ponerse en sus zapatos, es mejor optar por el perdón y el olvido, tarea difícil pero no imposible.
Las FARC gozarán de impunidad a pesar de sus atroces crímenes, apenas cumplirán penas que serán de servicio a la comunidad; se les otorgará 10 curules en el Congreso; se les proporcionará medios de comunicación para difundir su ideología; se les dará remuneración económica con los impuestos de los colombianos para dejar de delinquir a pesar de que son millonarios porque el narcotráfico ha financiado la guerra y Colombia es el mayor país exportador de cocaína; podrán insertarse en la sociedad con la libertad de hacer un partido político y postularse a la presidencia, aunque se cree que jamás los elegirán por su oscuro historial.
Ahora se ha entrado a una nueva etapa de diálogo ya que el plebiscito no es vinculante y los guerrilleros están dispuestos a renegociar. Esta vez los ex presidentes Uribe y Pastrana (artífices del NO) se presentan como garantes. Uribe exige que miembros de las FARC paguen con cárcel sus crímenes y se opone a que postulen y ocupen cargos políticos.
La búsqueda de la paz, es un camino sin retorno. Sin duda era mejor que se logre previamente un consenso interno para negociar con las FARC y evitar que gane el NO. El rechazo al plebiscito fue clave para que en próximas negociaciones se quite concesiones a los guerrilleros.