sábado, 7 de octubre de 2017
Y Lenin tomó la palabra

“Una persona que está encarcelada no puede ejercer una función de vicepresidente”. La frase de Moreno fue el preámbulo de la designación de la ministra de Vivienda, Maria Alejandra Vicuña, para que desempeñe las funciones que, por muy breve tiempo, fueron de Glas.

Por Carmen DE CARLOS, para SudAméricaHoy

Lenin no es el que era. El actual presidente de Ecuador es una persona diferente a aquella que acompañó a Rafael Corre en su primer Gobierno. El Moreno de hoy ha aprendido con los años a hacer política de Estado y no dejarse llevar por fanatismos ni oscuros deseos, vengan de donde vengan. Su firmeza con Jorge Glas, su ya ex vicepresidente, así como su tolerancia cero a los desmanes y abusos de su antecesor, Rafael Correa, merecen una ovación cerrada.
El poder, mal ejercido, se convierte en un veneno que aniquila a la sociedad o, en el mejor de los casos, la parte en dos. El escenario que sigue lo conocemos. Lo hemos visto en Argentina, lo seguimos viendo en Venezuela y era el pan nuestro de cada día de Quito a Guayaquil.
No ha debido ser fácil para el presidente de Ecuador enfrentarse a su número dos pero al hacerlo demostró ser una persona de principios. Lo frecuente en todas las latitudes es que el poder se tape sus vergüenzas y los compañeros de partido se hagan cómplices con su silencio del latrocinio o corruptelas de los otros. Lenín Moreno obró de diferente manera y aguantó las presiones internas y de su antecesor. Y todo, sin dudar.