viernes, 14 de julio de 2017
El G-20 y la corrupción

Por Federico ONCE ROJAS

Originalmente es un foro económico integrado por los países más importantes en esta materia del orbe, conjuntamente con países con economías emergentes, la Unión Europea como bloque y España como invitado permanente. Reunido el 85% de la economía mundial, es un espacio de cooperación y opiniones entre los países en temas relacionados con el sistema financiero internacional. Analiza, revisa, establece y propugna discusiones sobre temas económicos y financieros con los países participantes. La OCDE y el FMI están presentes también.
En esta ocasión, la agenda se ocupó de temas como el libre comercio entre los diferentes países, el terrorismo, el cambio climático, este último punto no alcanzó la unanimidad de los acuerdos, básicamente 19 miembros sumados al “Acuerdo de Paris”por la discrepancia de EE.UU. Así como combate a la corrupción y espionaje. Estos dos últimos tópicos de la mayor relevancia y actualidad para México.
De la Canciller Merkel ha corrido bastante tinta sobre su organización y participación en esta cumbre. En mi opinión su presencia fue impecable, conciliadora pero firme, concreta y clara. La nota mala las manifestaciones realizadas en la bella ciudad de Hamburgo, donde los más de veinte mil policías fueron insuficientes para contener la violencia.
Los tópicos como la corrupción, la violencia y el espionaje tocaron la puerta sin excepción de cada uno de los participantes.
El presidente Temer de Brasil sometido a proceso acusado de corrupción por un implacable fiscal, los escándalos de espionaje de Rusia en las elecciones de EE.UU. y la dócil aceptación de Trump de simplistas explicaciones, contrasta con el avieso golpe asestado al presidente Peña respecto la construcción del infame muro. La reacción del presidente mexicano fue para unos de sensatez, para otros sometimiento y para otros simplemente ignorar la bajeza. Lo que queda claro es que Trump es un pugilista rudo de la política que gusta de propinar golpes en la nunca, riñones, zonas bajas y morder en ocasiones como ésta.


Estas enfermedades sociales que aquejan al mundo y muestran como economía y finanzas se ven afectadas e impiden el sano desarrollo de los países, desarrollados o emergentes por igual, son también victimarias de nuestra nación con matices particulares, en los que las expresiones de corrupción, en los ámbitos público y privado, hacen crecer el temor ciudadano ante las deficiencias del estado.
Baste citar el nuevo Sistema de Justicia Penal mexicano que no acaba de aterrizar. Las cifras después de casi nueve años de la reforma constitucional, en las que el artículo 19 pareciera un apéndice del Código Penal al listar los delitos graves, el despilfarro de gobernadores, muchos de ellos imputados, la falta de capacitación y capacidad de 8 de cada 10 responsables del sistema, malas prácticas de policías, ministerios públicos y jueces en el 94% de los casos. 63 % de los casos iniciados sin resolver, impunidad galopante que ha hecho que la inseguridad aumente en un 70%, desequilibrio entre los derechos de la víctima y el imputado, en agravio de la primera, (datos publicados por la organización México contra la violencia), ha provocado una gran irritabilidad y desconfianza social. Lo anterior aunado a las declaraciones de funcionarios que aseguran que la liberación de reos aumentará el problema (53% de reos federales son reincidentes: CNS) de momento se prevén más de 4 mil en la CDMX (ciudad de México). A este respecto,  Luna Ramos establece  que es de considerarse como una luz en este tremendo galimatías que amenaza con poner en la calle a reos de diversa peligrosidad.
Apostilla.- En el cajón del olvido legislativo duermen las reformas a la Ley de Seguridad Nacional, el nombramiento del Fiscal Anticorrupción, la reforma que crea la Fiscalía General de la Nación; irresponsabilidad producto de un juego perverso de interés partidistas en el que país, instituciones y pueblo, poco o nada importan y todos perdemos.

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