domingo, 5 de septiembre de 2021
Michel Franco aterriza En Venecia con «Sundown», por Ernesto PÉREZ

Venecia. Por Ernesto PÉREZ, para SudAméricaHoy

Dos de los cuatro films mexicanos incluidos  en el programa del 78o. Festival de Venecia fueron recibidos con acogidas mixtas,“Sundown” de Michel Franco, en concurso, con contados y tímidos aplausos
en la proyección anticipada para la prensa, mientras “El hoyo en la cerca” de Joaquín del Paso, presentado en la sección oficial paralela “Horizontes”, mereció tan solo un silencio respetuoso.  La decepción mayor fue para “Sundown”, retrato de un hombre apocado en el crepúsculo de su vida, al que no le hacen casi mella las sucesivas muertes de su madre y hermana, que pareció si no indigno de la carrera de uno de los mayores directores mexicanos de la actualidad, al menos un traspiés o una obra menor, debido especialmente a la debilidad de la trama que no rescata una sentida interpretación de Tim Roth. 
 Sabremos solo al final la razón del retiro del mundo de parte del
protagonista pero esta explicación resulta tardía para una narración de
corte minimalista que no permite al espectador identificarse con el
personaje.
 Y pensar que tan solo el año pasado, aquí mismo en Venecia, su fulgurante
“Nuevo orden” le habia valido a Michel Franco el León de Plata Gran Premio Especial del Jurado, en la práctica segundo mejor film detrás de
“Nomadland” que luego ganaría el Oscar 2021 a la mejor película.
 “Quise ambientar la acción de mi película en Acapulco porque es la
ciudad donde de niño pasaba todas mis vacaciones de verano pero que hoy es un epicentro de violencia del que me siento cada vez más alejado y extrañado”, asegura Michel Franco.
 “La exploración de todas las perspectivas que emergen en Acapulco es
también un estudio sobre los personajes y un análisis de las dinámicas
familiares – agrega el director – comparando los estados emotivos de los
protagonistas con la tremenda violencia que los rodea”.


  “El hoyo en la cerca” , por su parte, describe un campamento veraniego
de estudiantes adolescentes de clases adineradas, que serán los dirigentes
del mañana, con los que se codean algunos pocos becados provenientes de
familias pobres, una especie de coartada social que se dan los sacerdotes que vigilan sobre los jóvenes.
 Del Paso, autor del guión original junto a la escritora y directora
polaca Lucy Pawlak, que colaboró en gran parte de los cortos y en el primer
largometraje del director, “Maquinaria Panamericana”, todos coproducidos por Polonia, describe muy bien esta clase privilegiada, fatua, violenta y racista mientras no desdeña la pincelada gruesa para pintar a los sacerdotes, prontos para gratificar a los alumnos ricos y marginar a los pobres, hasta el extremo de incluir entre los profesores a un alemán, en una alusión gratuita al nazismo.
  “Las escuelas privadas religiosas siguen siendo un motivo de prestigio
en muchos países latinoamericanos – declara el director – gracias a la
rígida disciplina y al constante uso de las plegarias que forjarán a la
clase dirigente del futuro”.

 “Yo quería dar una mirada crítica hacia un sistema educativo dominado
por la iglesia católica que tiende a reforzar las estructuras radicadas de
poder, creando barreras psicológicas y sociales entre las personas”
continua del Paso.
 “Esas barreras invisibles contribuirán con el adoctrinamiento a los
continuos abusos raciales, de género y de clase social, provocando heridas
psicológicas profundas y que permitirán manipular la percepción de la
realidad entre aquellos que las han padecido” concluyó el cineasta.