domingo, 3 de febrero de 2013
El ultimo viaje de Lino Oviedo

 

Traslado de los restos de Lino Oviedo y sus acompañantes. Foto Efe/Andrés Cristaldo

Buenos Aires. Stella MONTORO

Lino Oviedo, el hombre que ayudó a derrocar al dictador Alfredo Stroessner ha muerto. Sus restos serán velados con el feretro cerrado. El militar que llegó a definirse como «golpista democrático», perdió la vida la noche del sábado al estrellarse el helicóptero en el que viajaba. El accidente se produjo durante el vuelo de regreso a Asunción, en la localidad de Presidenta Hayes (Chaco paraguayo). Oviedo volvía a la capital de Paraguay tras protagonizar un mitin de campaña de cara a las elecciones del próximo mes de abril. El candidato de Unace (Unión Nacional de Colorados Éticos) había anunciado que ésta sería la última vez que intentaría llegar a la Presidencia. Tenía 69 años.
Oviedo se empeñó en hacer ese viaje pese a la oposición del piloto. El helicóptero, un Robinson con autonomía para cinco horas, no disponía del instrumental necesario para vuelos nocturnos. Además, había un frente de tormenta peligroso. Los argumentos -según la versión del diario ABC Color al que la familia Oviedo está muy vinculada- no fueron suficientes para convencer al general que ordenó el despegue inmediato entrada la noche.
El accidente se produjo cuando el aparato sobrevolaba la zona del Chaco. En el interior de la nave viajaban con él un escolta y el piloto. El equipo de rescate localizó ayer domingo, por la mañana, la zona del siniestro y descubrió partes del helicóptero y los tres cuerpos calcinados dentro de la cabina. Los restos fueron trasladados a la morgue en Asunción. Hoy el forense Pablo Lemir procederá a, «su reconstrucción. Se han levantado todos los restos que hemos podido, los que están visibles. Puede ser -añadió- que haya más  debajo del helicóptero”, pero éste “no puede ser movilizado hasta que termine la pericia del accidente vial”.
Horas más tarde los familiares de Oviedo -su hija Fabiola llegará hoy de Alemania- recibieron en su domicilio en la ciudad de Luque, vecina de Asunción, al Gobierno en pleno. La comitiva estaba encabezada por el presidente Federico Franco que declaró tres días de luto.“En nombre del Gobierno -dijo- , las más sinceras condolencias a la familia del General Lino César Oviedo. Cristiana resignación. Paz en su tumba
El ministro del Interior, Carmelo Caballero, anunció que se abrirá una investigación para aclarar las causas. Como parte de esta iniciativa, el ministro añadió que convocará a expertos extranjeros en accidentes aéreos. «No descartamos ninguna hipótesis», respondió cuando le interrogaron por las denuncias que apuntan a un atentado.
La aeronave fue localizada en la estancia La Mocha, en la localidad Presidente Hayes. Hasta allí llegaron los rescatistas que habían partido de Asunción a las seis y media de la mañana. Pero la hora del siniestro fue en torno a las diez de la noche del sábado. Oviedo había terminado de pronunciar un mitin de campaña en Concepción y había partido una hora antes de regreso a la capital paraguaya.

Restos del helicóptero en el que viajaba Lino Oviedo

Todo indica que el mal tiempo forzó al piloto ha cambiar la ruta prevista. Posteriormente, sorprendido por la tormenta, perdería el control del aparato. Omar Acosta, corresponsal de ABC Color en San Pedro, se comunicó con Francisco Torales, trabajador de la estancia en cuestión, y ratificó que efectivamente cerca de las 22:00 había caído la aeronave en la propiedad.  A las 23:00 se declaró la desaparición de la aeronave, después de que ésta perdiera contacto con la torre de control del aeropuerto Silvio Pettirossi.

Como gesto de condolencia los partidos políticos suspendieron sus actividades de campaña. El presidente del Congreso, Jorge Oviedo Matto, recordó: «Siempre le seguí por convencimiento, porque él era una persona que quería hacer el bien». Oviedo Matto se queda ahora al frente del Partido Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (Unace). Ironías del destino, Lino Oviedo murió la noche del vigesimo cuarto aniversario del derrocamiento de Alfredo Stroessner.

A continuación reproducimos un perfil de Oviedo publicado recientemente en estas páginas y varios vídeos.

Por Carmen DE CARLOS, para SudAmericaHoy (SAH)

 El próximo mes de abril Paraguay celebra elecciones generales. Entre los candidatos que aspiran a suceder a Federico Franco, resurge una figura mítica en representación de la Unión Nacional de Ciudadanos Eticos: El General Lino César Oviedo Silva. 
 Juan Carlos Wasmosy, un hombre de formas cuidadas, respondió de malos modos cuando la periodista le preguntó si podía confirmar o desmentir la bofetada que, supuestamente, le había propinado Lino Oviedo durante la intentona golpista de 1996 que le hizo célebre. El por entonces presidente, molesto, hizo un gesto de desprecio, colocó su mano a la altura del pecho y palabra más palabras menos, dijo: Tendría que ponerse de puntillas para alcanzar. Acto seguido dio la entrevista por terminada.
La anécdota sirve para recordar que al ex general Oviedo no se le conoce en vano como “El pequeño Lino” . Este militar, de formación germana, estatura breve y turbulento pasado, tiene dificultades para supera el metro sesenta pero en su vida,  suele comportarse como si la imagen que le devuelve el espejo, cuando se mira de frente, fuera la de un monarca. También por esto le conocen como Carlos III .
 Hay varios ejemplos que ilustran el perfil de un personaje tan pintoresco como Lino Oviedo. Quizás el más cinematográfico se vea en la escena, descrita por él mismo, en la que, el 3 de febrero de 1989, con una granada en cada mano, detiene al dictador Alfredo Stroessner. “Sudaba mucho… Le veía muy agotado. Se bajó del auto y estuvo parado (derecho) frente a la casa del general Rodríguez. Parecía no creer el hecho”, recordaría más tarde el por entonces coronel Oviedo. Las últimas palabras que oyó de su boca el dictador, mientras encajaba el contragolpe de su consuegro, el general Rodríguez, fueron: “!Misión cumplida¡”

Aquel episodio fue el principio de su ascendente carrera castrense. En tres meses Lino Oviedo lucía los galones de general de Brigada y en menos de dos años los de general de División. “El pequeño Lino” corría a toda velocidad para alcanzar su destino soñado: Ser Supremo de las Fuerzas Armadas. Se puso al frente de la Jefatura de la I División de Caballería y más tarde del I Cuerpo de Ejército. En éste último puesto se mantuvo hasta finales de 1993 que pasó a ser comandante del Ejército.
Como buena parte de los altos mandos de los países del Cono Sur, en los años 70, Oviedo hizo escala en la Escuela de las Américas de Panamá. A las disciplinas conocidas se sumaban las del perfeccionamiento en las técnicas de suplicios y torturas que aplicarían, con excelente destreza, las dictaduras de la época y con record propio la Argentina de las Juntas Militares (1976-83). Pero Oviedo, adorado entre los sectores más humildes y los campesinos guaraníes, no recibió acusaciones en su contra por haber cometido violaciones a los derechos humanos. Las que le pusieron en primera línea de tiro fueron de otro tipo: Golpista, magnicida, cerebro de una masacre contra civiles y hasta narcotraficante. De todas, de un modo u otro, se terminó, de mejor o peor manera, librando.
Entre sus virtudes se encuentra la de ser un excelente jinete. Logró triunfos internacionales en la hípica pero, cuando debía serlo, no fue lo suficiente hábil para sortear el obstáculo de Wasmosy. Su intentona golpista le puso el punto y final a su carrera militar y a su sueño castrense. También, le sirvió de pistoletazo de salida a la política. Es en ésta donde las manos se le tiñen de acusaciones. La más grave, la de estar detrás del asesinato de Luis María Argaña, el vicepresidente de Raúl Cubas –su hombre de paja- acribillado a balazos en su automóvil en marzo de 1999.
Oviedo llego a definirse a sí mismo como “golpista democrático”. Su “prontuario” le obligó a recorrer unas cuantas prisiones y hacer escala en Argentina y Brasil para intentar escabullirse del peso de la justicia paraguaya, a veces tan surrealista como el propio Lino. Pero el militar es como el ave Fénix, resurge de sus cenizas. Si Wasmosy no hubiera sido tan rencoroso posiblemente habría logrado su ambición de ser presidente en 1998. En el 2008 un personaje inesperado le cortó el camino a la presidencia: El ex obispo Fernando Lugo. Este año, cuando apenas quedan tres meses para que se abran las urnas, se pone de puntillas y hasta se sube a la escalera que haga falta para alcanzar la Presidencia. Es su último oportunidad. Tiene 69 años y el cuerpo, con la edad, no crece.
Bajo estas líneas algunos vídeos de Lino Oviedo.
El recuerdo, entre lágrimas, de su madre: 

Juan Carlos Wasmossy anuncia la destitución de Oviedo:

En éste el militar reivindica su imagen de cara a las elecciones.

Oviedo denuncia intervención de venezuela para evitar la destitución de Fernando Lugo

 

Grabación completa del golpe contra el dictador Alfredo Stroessner

Lino Oviedo en el debate presidencial del pasado 23 de enero