Carmen De Carlos

Editora General de SAH

 

La vida pública de Sudamérica se diluyó con la mía privada en 1995. Ese año di el salto de Madrid a Buenos Aires como corresponsal de ABC. En este tiempo he tenido la fortuna de cubrir acontecimientos que explican buena parte del rumbo de los países de SudAmerica.Hoy
Cubrí la caída de Abadalá Bucaram en Ecuador (febrero de 1997) y la insólito situación posterior, donde tres personas se proclamaban al tiempo presidentes legítimos. Asistí en primera fila al asalto a la residencia del embajador japonés en Lima por el MRTA (Movimiento Revolucionario Tupac Amarú, 1996). En esta ciudad fue testigo del eclipse de un Alberto Fujimori que soñó ser el sol naciente de Perú. Entre gases lacrimógenos corrí a escribir que a Alejandro Toledo le esperaba la Casa de Pizarro con las puertas abiertas. Con los tiempos más serenos di cuenta del regreso de Alan García (2006).
Un poco más abajo, en un país largo y estrecho, vi a Pinochet bajar del avión que le devolvió a Santiago de Chile tras su “exilio” británico (marzo del 2000). Seis años más tarde asistí a su entierro. Informé de la reelección y la huida de Gonzalo Sánchez de Lozada en Bolivia (2003). En Brasil vi salir, firme como una torre, a Fernando Henrique Cardoso del Palacio de Planalto y entrar como un ídolo a Luiz Inacio Lula Da Silva (2003).
En Paraguay, Juan Carlos Wasmosy, me desmintió que Lino Oviedo le abofeteara durante el amago de golpe de Estado de 1996. En una larga conversación el uruguayo Julio María Sanguinetti me defendió su Gobierno de las críticas de insolidario con las víctimas de la dictadura. En Argentina entrevisté a decenas de personas que estuvieron desaparecidas o tenían hijos o familiares en el limbo de los regímenes militares de los 70. En Buenos Aires, con el periodista brasileño Ariel Palacios, hice la única entrevista que Néstor Kirchner concedió a un medio extranjero cuando ya se sabía que era presidente electo.
Conocí Bogotá durante las elecciones que ganó Andrés Pastrana (1998) y recorrí, sin perder de vista mi espalda, Caracas antes de que Hugo Chávez descubriera que era más fácil ganar con los votos de la ciudadanía que con las botas de los militares.
Esta historia, mía y de ellos, forma parte del pasado reciente. La que cuenta SudAmericaHoy incorpora otros nombres propios. Juan Manuel Santos (Colombia), Rafael Correa (Ecuador), Evo Morales (Bolivia), Ollanta Humala (Perú), Sebastián Piñera (Chile), Cristina Fernández de Kirchner (Argentina), José “Pepe” Mujica (Uruguay), Federico Franco (Paraguay) y Dilma Rousseff (Brasil). He estado cerca de todos ellos, de los que tuvieron el poder, de los que lo perdieron y de los que hoy lo ejercen. A continuación, paso una lista de los presidentes a los que pude entrevistar. A todos ellos, incluídos los que ya no están, les agradezco la paciencia y su tiempo.
Argentina: Néstor Kirchner, Eduardo Duhalde, Fernando De La Rúa, Carlos Menem y Raúl Alfonsín.
Bolivia: Gonzalo Sánchez de Lozada, Hugo Banzer, Jorge Quiroga, Carlos Mesa, Eduardo Rodríguez Veltzé y Evo Morales.
Chile: Eduardo Frei, Ricardo Lagos y Sebastián Piñera.
Ecuador: Jamil Mahuad, Lucio Gutiérrez y Rafael Correa.
Paraguay: Juan Carlos Wasmosy, Raúl Cubas, Nicanor Duarte Frutos y Fernando Lugo.
Perú: Alberto Fujimori, Valentín Paniagua, Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala.
Uruguay: Luis Alberto Lacalle y Julio María Sanguinetti.