martes, 23 de mayo de 2017
Brigitte Trogneux, la mujer de Macron


Verónica ORMACHEA

Que los hombres tengan como pareja mujeres mayores que ellos, se ha puesto de moda. Así lo la impuesto Emannuel Macron, flamante presidente de la V República Francesa.
Su esposa se llama Brigitte Trogneux. Guapa y siempre bronceada, pertenece a una conocida familia burguesa propietaria de una pastelería en Amiens.
Generalmente vemos a un hombre mayor casado con una mujer menor, como Trump. Este caso es al revés. Emannuel tiene 39 años y Brigitte 64. Hay 24 años de diferencia. ¿Qué más da? Sus adversarios políticos, sin embargo, hacen bromas de la pareja.
Se enamoró de ella cuando era su profesora de literatura y teatro en el liceo jesuita La Providence de Amiens. Él tenía 16 años y ella 40. Cuando su padre se enteró, lo envió a estudiar a París.
Antes de irse, Macron le dijo: “Haga lo que haga, ¡me casaré con usted!”. Ella hizo caso omiso, más aun porque su hijo era mayor que Emannuel y una de sus hijas, su compañera de curso. A Brigitte sólo le impresionaba la gran inteligencia de su alumno.
Él nunca la perdió de vista. Pasaron los años y retomaron contacto cuando él ya era un hombre maduro. Ella terminó enamorándose de él y dejó a su marido.
El 2016, a pesar de que él sabía que ella no lo daría hijos, se casaron con la bendición de los hijos de ella.
Él considera a los hijos de Brigitte – a los Auzière – “hijos de corazón” y quiere a sus siete nietos como si fueran suyos. Él ha dicho: “Si hay alguien para quien esto no ha sido simple, ha sido para ellos. Y esto ha sido gracias a ellos”. Es más. En su libro “Revolución” habla de los hijos de ella como su pedestal, su roca y todos han colaborado en la campaña.
¿Que es esto sino verdadero amor?
Esta historia atípica de amor, ha ocupado las primeras planas y eclipsado a la opinión publica. Cuando se hablaba de los candidatos, de inmediato se comentaba de Macron y su matrimonio con Brigitte.
Para muchos ha resultado un gancho electoral y para otros, una motivación ya que su lealtad a ella ha creado confianza en los votantes que lo han visto como un hombre perseverante y consecuente.
Él ha dicho: “No somos una pareja normal —aunque no me gusta mucho ese adjetivo— pero somos una pareja real”.
Ella es su aliada incondicional y lo acompaña a todas las reuniones y actuaciones públicas. Ha comentado con humor: “Emmanuel tiene que ser elegido este año sino, ¡se imaginan mi cara en cinco años!”.
Cuando Macron ganó la primera vuelta afirmó: “Sin ella, yo no estaría hoy aquí”. Y cuando triunfó en la elección, reconoció su papel en la carrera que lo llevó al Elíseo.
Es tal su confianza en ella, que se ha comprometido crear un estatuto oficial de primera dama. Asegura que la esposa del presidente debe tener un papel protagónico y que su figura debe ser reconocida. Se desconoce aun, cuales serán las funciones que se le asignarán. Algunos especulan con que podría dedicarse a temas sociales, culturales o feministas. El Presidente también afirmó que la mitad de los candidatos para las legislativas, serán mujeres.
Nadie se imaginó que el graduado de la Escuela Nacional de Administración (ENA), donde han egresado ex presidentes como Giscard d’Estaing o Chirac – los llamados “énarques” – resultaría ser el mandatario más joven desde Napoleón.
Macron tienen una carrera política meteórica. Empezó como ministro de economía de Hollande y al ver su país polarizado, el 2016 armó su partido político de centro, “En Marche”.
Su posición centrista e equilibrada hizo que triunfe en la primera vuelta y arrase en la segunda ante la ultraderechista Marine Le Pen del FN. Obtuvo el 66,10% de los votos contra 33.90%. Ésta hubiese destruido el país.
El nuevo mandatario apuesta por la globalización, por la continuidad de la Unión Europea, por el uso del euro, por los refugiados y la mejor distribución del ingreso para favorecer a los pobres, entre otros.
Su gestión se perfila prometedora.