lunes, 1 de julio de 2019
Greta Thunberg, un icono

Por Verónica ORMACHEA, para SudAméricaHoy

Se llama Greta Thunberg, es sueca, tiene 16 años y se ha convertido en un icono en su lucha contra el cambio climático. Este es el peor problema ambiental que atraviesa la humanidad en la actualidad.

Cuando Greta tenía 8 años escuchó en el colegio los desastres que provoca el calentamiento global en el planeta.

Su profesora le mostró fotografías de osos a punto de morir de hambre por la deforestación. Allí nació su interés en la defensa del medio ambiente.

Este se acentuó cuando el año pasado en Suecia, una ola de calor originó cerca de 50 incendios forestales que arrasaron con 20.000 hectáreas, lo cual lo encontró imperdonable ya que los bosques son el pulmón del planeta.

De humildad y sencillez franciscana, cara inocente y con trenzas largas, hace más de un año ha decidido no asistir al colegio los viernes. En lugar de aquello -nieva o haga 40 grados de calor-, se instala con una pancarta escrita por ella frente al parlamento de Estocolmo para que los congresistas dicten leyes en favor de la defensa del medio ambiente.

La ejemplar Greta lidera a millones de adolescentes en más de 100 países que protestan en forma pacífica.

Según el NYT  faltar a clases los viernes o el llamado “viernes por el futuro”, ha sido copiado en 270 ciudades del mundo.

Ella está tan consciente y comprometida con su cruzada que no viaja en avión porque las naves emiten gases tóxicos y lo hace por tren. Su práctica se ha popularizado y los medioambientalistas  la llaman la “vergüenza de volar”.

La visionaria Greta, no solo ha acaparado las portadas de los periódicos del mundo, sino es escuchada por líderes.

Ha sido invitada a hablar al Parlamento Europeo, al Parlamento Británico, la ONU, así como a varias cumbres climáticas.

Hace poco asistió al encuentro de Davos cuyo tema central fue el cambio climático. En el Foro Económico Mundial dijo: “No quiero que sientan miedo sino pánico y que actúen”. “Para aquello deben escuchar a los científicos ya que ellos tienen las soluciones y saben que acciones tomar”.

En el parlamento europeo afirmó: «Unas 200 especies desaparecen cada día. La erosión del suelo fértil y la deforestación de nuestros grandes bosques, la contaminación del aire, la pérdida de insectos y vida salvaje, la acidificación de nuestros océanos, son desastres que se están acelerando por nuestra forma de vida», y se le quebró la voz. La audiencia la ovacionó.

No se cansa de repetir que nuestra casa se está quemando y si se quiere evitar que se convierta en cenizas, hay que hacer lo posible para extinguir el fuego en lugar de hablar de cobrar al seguro o ver como reconstruirla.

La activista medioambiental se reunió con el Santo Padre en la Plaza de San Pedro. Mientras ella portaba su pancarta, él la instó a seguir con su cruzada en defensa del medio ambiente.

Los países deben implementar el Acuerdo de París que insta a las naciones a luchar contra el cambio climático reduciendo sus emisiones de gases de efecto invernadero. De igual manera, evitar que la temperatura del planeta suba en dos grados.

Las naciones deben dar prioridad a la defensa del medio ambiente antes que a sus intereses económicos, caso contrario el planeta acabará destruido por el mismo ser humano.

Sus efectos son devastadores. El calentamiento global, por el efecto invernadero, aumenta los fenómenos climáticos extremos como olas de calor o de frio.

El calor provoca incendios, deshiele de los glaciares y sequías. Y el frio tormentas que causan  inundaciones.

Ambos extremos destruyen no sólo el ecosistema sino que la agricultura, el hábitat del hombre provocando pobreza, hambre, enfermedades y pone en riesgo la seguridad de la raza humana.

Se estima que en el futuro, las guerras serán por el agua.