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Discurso de Gabriel Boric
Santiago de Chile, 11 dic (EFE).- La justicia chilena dejó hoy en prisión preventiva a dos sospechosos, entre ellos el esposo, del asesinato de una contadora ocurrida en 2010 en el sur de Chile, mientras se lleven a cabo nuevas investigaciones.
Los inculpados son Jaime Anguita, marido de la víctima Viviana Haeger, y el sicario, José Pérez Mancilla, quienes fueron trasladados hasta la cárcel de Alto Bonito de Puerto Montt, tras la audiencia de procesamiento que se extendió por casi cinco horas.
El caso, que conmovió hace cinco años a la comunidad de Puerto Varas, situada a 1.000 kilómetros de Santiago, en la región de Los Lagos, se había convertido en un puzzle para la Policía de Investigaciones (PDI), sin embargo las últimas declaraciones de Pérez Mancilla permitieron la detención de ambos hombres.
Anguita fue detenido el lunes pasado por la Brigada de Homicidios de la PDI, lo mismo que el sicario, luego que este último delatara al esposo de la contadora, según reveló a los periodistas Sergio Coronado, abogado de la familia de la víctima.
El asesino, de oficio carpintero, identificó al empresario como gestor del plan que concluyó con la muerte de la contadora a cambio del pago de 5 millones de pesos (unos 7 mil dólares), de los cuales sólo se pagaron 2 millones de pesos (unos 2,8 mil dólares).
El sicario confesó a la jueza Ximena Bertin que la víctima «opuso muy poca resistencia (…). No he podido dormir, se me venía a la mente su cara», agregó el asesino.
Pérez Mancilla se quedó con las pruebas del asesinato en su casa, y expresó que el crimen lo perpetró por dinero debido a que se encontraba sin trabajo y cuidando de su mujer, que sufría de problemas de salud.
La jueza ordenó una prohibición de contacto entre el asesino y el empresario Jaime Anguita, quien niega cualquier vínculo con la muerte de su esposa.
Ambos imputados se mantendrán en prisión preventiva durante los ocho meses que durará la investigación.
El cuerpo de Viviana Haeger fue encontrado en la buhardilla de su casa 39 días después de la denuncia de su desaparición y los primeros informes policiales señalaron que la mujer se había suicidado.
Sin embargo, Sergio Coronado, el abogado de la familia de la víctima, había manifestado muchos errores de procedimiento en el sitio del suceso.
Gracias a la insistencia de los parientes de la mujer, se llevaron a cabo nuevas pericias y una nueva autopsia que revelaron que Viviana fue asesinada y no fue un suicidio como se había dicho en principio.