sábado, 31 de julio de 2021
«¿Caerá finalmente la dictadura cubana?», por Verónica ORMACHEA

Por Verónica ORMACHEA, para SudaméricaHoy

Lo pronostica hasta la izquierda nostálgica. El marxismo ya no tiene cabida en el mundo. Junto a la caída del Muro de Berlín cayó su ideología.

El comunismo no da riqueza y coarta las libertades individuales. No permite los emprendimientos ni la superación del hombre que se encuentra en una permanente búsqueda de libertad, de iniciativas y de desarrollo personal.

En el planeta sólo existen dos economías estatizadas con ideología marxista: Cuba que es una dictadura del partido y Corea del Norte que está regido por una dictadura autocrática familiar. China, por su parte, se ha convertido en una potencia capitalista que rivaliza con EE.UU.

Que el embargo de Estados Unidos y la ley Helms Burton ha perjudicado a Cuba es cierto. También es cierto que el régimen de Fidel Castro no promovió la producción de azúcar, cítricos, café, arroz, ron, papas, granos, tabaco y ganado. Empobreció a su pueblo. Aunque les brindó educación y salud.

Fidel Castro estiró la mano y durante 40 años vivió subvencionado por la URSS, a la que en plena Guerra Fría, le convenía tener un satélite a 90 millas de costa estadounidense. Luego recibió el petróleo de Venezuela. Y ahora, el régimen de Díaz-Canel se encuentra en figurillas porque ya no cuenta con un país que lo subvencione.

A esto se sumó que Trump cortó el envío de las remesas, que son un importante ingreso para el pueblo cubano. Biden está analizando reenviarlas porque teme que no lleguen al pueblo. Para Cuba no es suficiente vivir del turismo y de pequeñas exportaciones.

Gracias a la globalización, que aceleró las comunicaciones, los cubanos han podido observar y existe otro mundo. Que la isla no se ha modernizado. Ellos, sus padres y abuelos, no han conocido más que el régimen dictatorial de los Castro. Es más; observan a los cubanos ricos en Miami y se miran pobres, con hambre y sin derechos ni libertades. Por tanto y con razón, exigen un cambio hacia el sistema democrático.

La crisis se agudizó con la pandemia porque no hay ni medicamentos y apenas se ha vacunado al 19.5% de la población. 

A raíz del levantamiento espontáneo del pasado 11 de julio – que ha sido la más grande desde que estalló la revolución- , el gobierno cortó el internet. A pesar de aquello los jóvenes se organizan a través de las redes virtuales privadas gratuitas (VPN) para liberarse de la censura.

El pueblo cubano, con justa razón, reclama sus derechos. Pero el presidente Díaz – Canel les echa el ejército encima, los golpea, los mata, toma presos y viola sus derechos humanos. 

Existe, sin embargo, una división dentro del poder. Los generales jóvenes del Ejército y de la Policía Nacional Revolucionaria, se niegan a usar la fuerza contra los civiles desarmados. 

Aún no se sabe cuántos han fallecido y han sido detenidos. Según la BBC, tras un juicio sumario en que la mayoría no contó con un abogado, 12 detenidos fueron sentenciados de 10 meses a un año de cárcel.

En el pasado la revolución se mantenía gracias a las subvenciones y al carisma de Fidel Castro. Todo giraba en torno a él. Ahora no. Díaz – Canel  (que ha sido nombrado a dedo por Raúl Castro) no representa a los cubanos.

Estas manifestaciones solo pueden ser la punta del iceberg. Es fundamental escuchar al pueblo. Díaz – Canel debe renunciar a la dictadura y llamar a elecciones libres y que Cuba ingrese a un sistema democrático. 

Sin embargo, mientras el poder político siga cohesionado y la oposición no se organice, será difícil. Parece que la búsqueda de libertad en Cuba es un camino sin retorno.